En aquel atardecer,
cuando el sol se ocultaba
y el mar se dormía,
la brisa rozaba tu piel y la mía.
A mí te acercabas,
yo me estremecía,
las olas besaban la playa vacía.
Caminando a solas,
tu vida y la mía,
huellas en la arena
el mar deshacía.
Llegaste a mi lado
cuando oscurecía,
tu negra pupila
clavaste en la mía.
Temblaban tus manos
cogiendo las mías,
me dijiste algo,
mas ya no entendía,
sólo vi la noche
convertirse en día.