¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre..
¿pero dónde los hombres?

..con ojos de hombre miran,
¿pero dónde los hombres?

..con pecho de hombre sienten,
¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan
parece que están sólos...

Miran, y cuando miran
parece que están sólos...

Sienten,..y cuando sienten
¡parecen que están solos!..

¿Es que ya Andalucía
..se ha quedado sin nadie?

¿Es que acaso en los montes andaluces
..no hay nadie?

¿Es que en los mares y campos andaluces..
no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?

¡Tantas cosas han muerto..

que no hay más que el poeta!

¡Cantad alto!
..Oiréis que oyen otros oidos.

¡Mirad alto!
Veréis que miran otros ojos...

¡Latid alto!
..Sabréis que palpita otra sangre...

No es más hondo el poeta..
en su oscuro subsuelo, encerrado...
Su canto asciende a más profundo
cuando , abierto en el aire..,
ya es de todos los hombres...

Rafael Alberti

Tercer Encuentro

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sábado, 1 de octubre de 2011

OTRO CREDO



Creo en un solo Martillo, Instrumento inflexible,

Sanción contundente contra bestias impías,

Pena permanente para artífices de tormentos.

Creo en un solo pueblo, el Pueblo,

Hijo único del Padrastro castrador,

del Espécimen que domeña voluntades a placer.

El Pueblo es Poder de Gentes, Cordero inmolado por Avaricia,

ninguneado, no aceptado,

de naturaleza opuesta a la del Padre impostor,

a la del Fantasmón por quien todas las canalladas fueron continuas y cohonestadas;

Padre que en nuestro nombre enterró en vida las legítimas perspectivas,

y que con nuestros sufragios se hizo trajes de carnes despedazadas;

que por medio de colmillos ambarinos

trituró banderas, consignas y pancartas, y se hizo Caníbal contra Nosotros.

Por nuestra confianza permanece con pies de barro enfurecido;

y tendrá que hundirse bajo el peso irreversible

de los himnos de los convictos.

Y habrá de diluirse en el recuerdo acre

de la insurgencia sin tregua.

Creo en la Voz de Voces,

Forjadora de propósitos invulnerables;

Voz flameante originada en las médulas,

que recibe respuesta en reverberación maciza,

que grita hablando en sigiloso estrépito por Todos y para Todos,

en Honor de Todos.

Creo en la Grandeza que escolta al Amor Propio.

Dignidad colectiva, baño de Masas en su mismo Empíreo.

Confieso que aborrezco los Imperios,

que viven para anémica satisfacción de pusilánimes acorazados.

Espero la Equidad distribuida con tino

En cada Hogar de nuestra Tierra;

y espero la consagración de la Locura

como fuente eficaz de Homenajes en progresión.

Sea así.


VERSIÓN EN AUDIO DE ESTE POEMA EN
http://entresostenidosybemoles.blogspot.com/2011/05/otro-credo-sobre-horizonte.html

sábado, 30 de julio de 2011

RICORDI




Recuerdo

que la bruma barre escarchas de voces con Alzheimer,

que las cuerdas se fragmentan cuando el arco obstaculiza el fluir de rayas y firmamentos,

que anochece cuando el Sol se eleva

y oscurece el estero la sombra perturbadora de unas estelas de musgo.


Recuerdas

que éramos cayados sin autoridad,

que arenas movedizas expulsaban nuestros programas a la vista de los batracios y las garzas,

que esparcían confusiones de granos y guijarros de nuestros trinos, lisiados por las hojas de unas mordazas.

¡Se enderezan las urnas encerradas en neveras!


Recuerda

la rueda hincada en la vereda que el látigo es arpa y es dardo en el paisaje difuminado.

Y recuerda la acémila, azuzada por el jinete, que son púas las que pintan en los cascos

flores variadas de papel y ascuas.


Recordamos

que se salva el ala del colibrí rebelde,

que la sopa hirviente es agua fresca de aquel primer Manantial,

que el guiso espeso en las cazuelas es regusto agrio del olvido,

que digerir relatos pasajeros ayuda a conciliar narcosis de guepardos con carey.


Recordáis

que sin cosquillas la risa es zurita cana,

que sin dolor catártico los féretros no revientan cerrojos,

que sin reflejos en artísticos patines lo noble se corrompe en encías de jumentos.


Recuerdan

los descuidados el golpe amargo que fue para ellos alivio contra las dudas;

porque hesitar es el motor que encauza a las piernas perdidas en estos mundos;

porque inyecciones de aspartamo son moqueros que enjugan las lágrimas más crecidas.



Cuando me haya retirado,

Cuando te hayas apagado,

Cuando se haya disipado,

Cuando nos hayamos escabullido,

Cuando os hayáis desvanecido,

Cuando se hayan aballado los últimos luceros del alboreo


no sé qué reminiscencia

quedará editada en la bóveda celeste

del desidioso Limbo.

Evocar es el quid que hoy navega por la Consciencia.


martes, 12 de julio de 2011

ARMISTICIOS




Desde este lado de la trinchera no puedo ver

el corazón oculto del sepulturero.

Sería real la metralla que se instala

en el ébano de los escudos del alma;

eso sí es sobresalir en las zanjas de las malas hierbas.

Porque ahí radica la pistola acompañada de la estaca,

tu mensaje enrevesado bajo el aguacero;

ahí sobrevive el jardín del mar que abdujo los abonos.



Podrías dirigir las yemas de tus largos dedos

a las gruesas alambradas de eléctricas amenazas;

y aún me encontrarías en la encrucijada polvorienta

de aquel combatiente sin norte en los bolsillos.

Pues en ello se engendran donceles y doncellas de largas

cabelleras,

con un propósito curioso: recobrar los cascabillos

que ya fueron deshonrados por los fusiles.



No sabrías prometerme una Arcadia de gloria

en las escaras soportadas por los cultivos;

ni sabrías devolverme la cómplice mirada

del acuerdo restringido que nos hace fratricidas.



¡Ahí asoma ya la cabeza huesuda con su laringe partida!

¡Esconded los hongos en los jarrones de porcelana de vuestros

pechos!

La frágil oración del asesino tórnase contacto a distancia

con la blanca enseña del arrojo en polvo.

¡Hunde tus suspiros en el bargueño desvencijado de quienes

nubes te insuflaron!

La pala destripa diálogos que los aires aspiran.



Te habría esperado si me hubieses querido sin semblante ajado

por mondas de discordia.

Te consta que mi vida equivale al tobogán

al que tu sangre sube para, al fin, lavar la mía en un abrazo.


¿Qué razón va por encima de la tragedia de asumir tu suplicio

y atarlo a mi cadera para impedir tu caída?



La mejor causa ganada: salvar el Tú mientras mientras se enreda el Yo en

los surcos del viento.

La peor causa perdida: el holocausto del cachorro en honor de la

Fiera Corrupia.


Desde este lado del fin del tiempo no puedo ver el kilómetro cero

del alto el fuego.


¡Maldito seas, vendado Amor, que el Odio revuelves

en los embalses túrbidos

de tensión apaciguada!

Rafael Angel Pessini ( Córdoba)