Al cuerno de Africa;
donde morir o matar de hambre
es un terrorismo que no penalizan las leyes
De vacaciones fue la luna blanca
al país soñado de la noche buena;
llevaba entre su agenda visitar Palestina,
alumbrar un portal y hacerle unas ofrendas
como es costumbre en cada nacimiento.
La luna negra se quedó esperando
en los portales de su noche vieja .
Ninguna estrella le mostró el camino
a los bancos de oriente y sus riquezas;
ni un sólo mazapán calmó su hambre,
ni un sólo cantarillo de miel y de agua fresca
mató su sed de paz y de justicia ...
Allí mueren de hambrunas y abandono;
-nunca de indigestión o de empachera-
La luna blanca está llena y redonda;
la luna negra mengua a la intemperie
de las noches más crudas y violentas.
Su navidad no es más que un espejismo,
un ancho mar de espinas y fronteras
donde naufragan sueños y esperanzas,
deseos de igualdad que nunca llegan.
No estoy de humor para cantarle a nadie
ni emborracharme con la indiferencia;
no estoy de humor para tirar cohetes
o escuchar las liturgias que predican "paciencia"...
Es honda indignación lo que yo siento,
es frustración y hasta vergüenza ajena.
¡Callad, pastores, flautas y guitarras,
callad vuestras zambombas y vuestras panderetas...,
La luna negra sigue agonizando
en el cuarto creciente de su pena.
Benito Gallardo Martín