¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre..
¿pero dónde los hombres?

..con ojos de hombre miran,
¿pero dónde los hombres?

..con pecho de hombre sienten,
¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan
parece que están sólos...

Miran, y cuando miran
parece que están sólos...

Sienten,..y cuando sienten
¡parecen que están solos!..

¿Es que ya Andalucía
..se ha quedado sin nadie?

¿Es que acaso en los montes andaluces
..no hay nadie?

¿Es que en los mares y campos andaluces..
no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?

¡Tantas cosas han muerto..

que no hay más que el poeta!

¡Cantad alto!
..Oiréis que oyen otros oidos.

¡Mirad alto!
Veréis que miran otros ojos...

¡Latid alto!
..Sabréis que palpita otra sangre...

No es más hondo el poeta..
en su oscuro subsuelo, encerrado...
Su canto asciende a más profundo
cuando , abierto en el aire..,
ya es de todos los hombres...

Rafael Alberti

Tercer Encuentro

sábado, 6 de abril de 2013

LA MEDIA NARANJA



                            
Regreso a los recuerdos
que acuden a mi memoria.
En la casa de mi infancia,
donde cada primavera
un naranjo se llenaba de flores
desparramando perfumes de azahares.

Caía la fruta al suelo
rompiéndose en dos mitades
y exprimiendo el jugo
de la inocencia perdida,
dando pasos adelantados
y creando el vocabulario
secreto de los sueños.

Una era mi juventud
que solitaria se desgarraba
callando palabras a medias
que entre vocales fugitivas
susurraba falsas melodías
que se las llevaba el viento
desprendiendo gemidos
bañados en zumos de fonemas
y en el baile del sonido
buscaba su mitad
para formar la palabra
mas bella de la lengua:
“ Libertad”

La otra… no sé si encajaba
porque soñaba futuros
que con perezosos pies caminaba
repitiendo silabas de nada,
contando horas retrasadas
en un reloj que marca horas sin pausa.

El caldo agridulce salpica mi cara
que se cristaliza
al limpiar las migajas.

Al final las cojo…
Son dos medias naranjas
que en sí encajan
y las deposito en una cesta
donde asiduamente maduran
y juegan en la mañana
con las limitaciones y los miedos,
dejándose vencer por el tiempo
y lloran el beso de la despedida,
esperando el final
de una triste  partida

María Sánchez

1 comentario:

Azpeitia Aleph dijo...

Serena contemplación de la vida que nace crece y madura en las ramas del tiempo...muy bello....azpeitia